-Manolo, Manolo. ¿Has leído esto? Un niño de quince años inventa un método para la detección del cáncer de páncreas.
-Lástima que lo que nosotros tenemos sea una hipoteca y no un cáncer de páncreas.
-Pues también es verdad.
-Y ahora cómeme la pollita, haz el favor.
-Marchando.
25 mayo 2012
31 marzo 2012
Huelga
29 de marzo de 2012
- ¿Te lo puedes creer? Una huelga general. Con la que está cayendo.
- Cinco millones de personas tocándose las pelotas en su casa y lo único que se les ocurre es tocárnoslas a los únicos que podemos levantar este gran país que es España. ¡Qué vergüenza!
- Ya te digo. Por cierto ¿a qué hora era la reunión?
- ¿Qué reunión?
- No sé. Creí haber oído algo de una reunión.
- Pues no sé, no sé.
- Vamos, niño, despierta de una vez. Son las siete de la mañana y tu piquete ya hace rato que ha empezado la ronda.
- Tengo sueño.
- Ni sueño ni nada, hijo. Hay dos futuros. Uno dónde tienes dos carreras y tres idiomas y trabajas como un negro por 1000 cochinos € al mes y otro en que no tienes estudios, trabajas lo justo, no te pueden echar y ganas un pastizal como tu padre. ¿Cuál prefieres?
- Dormir, mamá. Prefiero dormir. Y follar. También me gusta mucho follar.
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
03 noviembre 2011
La crisis del euro (por insistencia de Nehmo)
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
02 agosto 2011
29 julio 2011
25 julio 2011
Amy Winehouse va y le jode el cumpleaños a Carmen Ordoñez (que sí, que vale, que mañana escribiré "soy un cabrón" miles de veces)
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
24 julio 2011
Otra de patriotismo (93 muertos en Noruega)
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
21 julio 2011
Francisco Camps dimite como presidente de la comunidad valenciana por el asunto de los trajes de la trama Gürtel (Correa en Alemán). Pobrecico él.
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
19 julio 2011
13 julio 2011
Gilipollez
Hoy no hay dibujito.
Hoy quiero hablar de mí, que soy el jefe de (todo) esto. Resulta que esta tarde, mientras conducía de vuelta a casa tras un día de trabajo (aún lo conservo, sabe Dios cómo y por qué) he tenido una revelación.
Me he planteado mi posible gilipollez. En serio.
Me he preguntado si tendrán razón los que dicen/piensan (que los hay) que soy un gilipollas de padre y muy señor mío. Y no me he sabido contestar. ¿Lo eres, Quique? ¿Eres gilipollas? Hasta hoy siempre he sabido que no, que para nada soy un gilipollas más de todos esos que empiezan a ser mayoría.
Pues ya no lo tengo tan claro. De hecho, empiezo a pensar que quizás sí que los soy. Pero ¿eso cómo coño se puede saber? ¿Estadísticamente (si lo piensa más de la mitad de la gente, entonces lo soy? ¿Ponderadamente (multiplicando la cantidad de personas que creen que sí lo soy por el grado de gilipollez de me atribuyen y restando luego la no gilipollez que me pueda atribuir la parte que opine que no lo soy)?
El caso es que siempre me he considerado un tipo bastante inteligente. Y gracioso. Guapo, ya no tanto. Antes sí, bastante. Porque nunca me había visto de perfil. El día que el peluquero me puso dos espejos para enseñarme el cogote el mundo cambió por completo para mí.
Y ahora resulta que creo ser gilipollas.
Ahora ,lo que me pregunto es: ¿Cuánta gente habrá en el mundo consciente de su propia gilipollez? ¿Seremos muchos? ¿Seré yo el primero? ¿Será este un nuevo motivo para considerarme a mí mismo (y con justicia) digno de la más profunda admiración?
No estoy seguro. Sigo pensando.
Hoy quiero hablar de mí, que soy el jefe de (todo) esto. Resulta que esta tarde, mientras conducía de vuelta a casa tras un día de trabajo (aún lo conservo, sabe Dios cómo y por qué) he tenido una revelación.
Me he planteado mi posible gilipollez. En serio.
Me he preguntado si tendrán razón los que dicen/piensan (que los hay) que soy un gilipollas de padre y muy señor mío. Y no me he sabido contestar. ¿Lo eres, Quique? ¿Eres gilipollas? Hasta hoy siempre he sabido que no, que para nada soy un gilipollas más de todos esos que empiezan a ser mayoría.
Pues ya no lo tengo tan claro. De hecho, empiezo a pensar que quizás sí que los soy. Pero ¿eso cómo coño se puede saber? ¿Estadísticamente (si lo piensa más de la mitad de la gente, entonces lo soy? ¿Ponderadamente (multiplicando la cantidad de personas que creen que sí lo soy por el grado de gilipollez de me atribuyen y restando luego la no gilipollez que me pueda atribuir la parte que opine que no lo soy)?
El caso es que siempre me he considerado un tipo bastante inteligente. Y gracioso. Guapo, ya no tanto. Antes sí, bastante. Porque nunca me había visto de perfil. El día que el peluquero me puso dos espejos para enseñarme el cogote el mundo cambió por completo para mí.
Y ahora resulta que creo ser gilipollas.
Ahora ,lo que me pregunto es: ¿Cuánta gente habrá en el mundo consciente de su propia gilipollez? ¿Seremos muchos? ¿Seré yo el primero? ¿Será este un nuevo motivo para considerarme a mí mismo (y con justicia) digno de la más profunda admiración?
No estoy seguro. Sigo pensando.
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
11 julio 2011
Ortega Cano sale del hospital
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
02 julio 2011
Verdad incontrovertible
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
30 junio 2011
27 junio 2011
Jugador negro en selección japonesa sub 17
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
20 junio 2011
Manifestaciones del 19J
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
16 junio 2011
Hoy me ha pasado esto. No es la primera vez. Supongo que a todos os ha pasado en alguna ocasión. Me da un polculo que no os lo podéis imaginar.
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
15 junio 2011
Indignados reparten collejas a políticos catalanes
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
13 junio 2011
El PP arrasa en las municipales y autonómicas
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
11 junio 2011
Lecciones de economía de un perroflauta secreto
Ya me imagino que los que os pasáis por aquí no venís buscando conocimiento ni erudición. Más bien, todo lo contrario.
Me gustaría pensar que los que volvéis lo hacéis pensando algo así como: "A ver con qué nos sorprende hoy al payaso ese".
Pues hoy os sorprendo con el blog de un profesor del IESE para que no sigáis haciendo el ridículo cuando habléis de economía en los banquetes de boda a los que vais (pero no queríais ir porque no conocéis a nadie y os imagináis en qué mesa os van a colocar y os acordáis de determinado cantamañanas que está de vuelta de todo y que probablemente os encontraréis y no os explicáis el dinero que le pagan en su empresa ni que tenga el pedazo de novia que tiene, el subnormal).
Si alguien cree recordar que eso del IESE tiene algo que ver con el Opus, está en lo cierto. Pero aún así dice cosas (a veces) que firmaría el mayor de los perroflautas.
La vida en este planeta tiene eso. Que no hay por dónde pillarla.
Me gustaría pensar que los que volvéis lo hacéis pensando algo así como: "A ver con qué nos sorprende hoy al payaso ese".
Pues hoy os sorprendo con el blog de un profesor del IESE para que no sigáis haciendo el ridículo cuando habléis de economía en los banquetes de boda a los que vais (pero no queríais ir porque no conocéis a nadie y os imagináis en qué mesa os van a colocar y os acordáis de determinado cantamañanas que está de vuelta de todo y que probablemente os encontraréis y no os explicáis el dinero que le pagan en su empresa ni que tenga el pedazo de novia que tiene, el subnormal).
Si alguien cree recordar que eso del IESE tiene algo que ver con el Opus, está en lo cierto. Pero aún así dice cosas (a veces) que firmaría el mayor de los perroflautas.
La vida en este planeta tiene eso. Que no hay por dónde pillarla.
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
07 junio 2011
Una frase y su longitud
Hola amigos de nuevo. Heme aquí otra vez, puntual como casi siempre a mi cita más o menos diaria con la más pura genialidad.
Hoy, la cosa va de frases largas. Se conoce que esta tarde he pasado por el blog de Portnoy, dónde alguien había opinado acerca de la simplicidad de la frases de Stephen King. Y entonces me he acordado de cierta frase de extraordinaria longitud (y belleza) perteneciente a "Lolología (El empujoncito)" que es un novelón de 35 pares de cojones que he escrito un amigo muy amigo mío.
Pertenece a uno de los últimos capítulos, cuando ya veía la luz al final del túnel. Recuerda (mi amigo) haberse dicho: "No hay cojones de hacer una frase de diez líneas". "Que sean quince" se respondió. Al final la frase le quedó tal que así:
"Dicho esto, aquellos que no hubieran merecido el tan ansiado salvoconducto a la selectividad se tenían que conformar con unas palmaditas solidarias en la espalda y una recriminación benévola por no haber sabido corregir el rumbo de su destino con una miserable pata de cerdo o una rutinaria mamadita, mientras que a los tres o cuatro cretinos que no habían bajado del siete en todo el curso pero aún así se habían pasado la mañana jugando a estar al borde de un ataque de nervios se les hacía pagar su desvergüenza con mofas de toda clase, insultos de intensidad variada y ocasionales agresiones leves en la parte posterior del cuello, sobretodo si su apellido empezaba por una de las últimas letras del abecedario y a su salida del despacho les esperaban muchos de los que ya sabían que se las iban a tener tiesas con sus padres nada más llegar a casa y, lógicamente, necesitaban a alguien a quien hacérselo pagar."
¿No es una preciosidad?
PD: Si os gusta tanto como a mí, haced como yo. Escribíosla en el pene para así tenerla siempre a mano.
Hoy, la cosa va de frases largas. Se conoce que esta tarde he pasado por el blog de Portnoy, dónde alguien había opinado acerca de la simplicidad de la frases de Stephen King. Y entonces me he acordado de cierta frase de extraordinaria longitud (y belleza) perteneciente a "Lolología (El empujoncito)" que es un novelón de 35 pares de cojones que he escrito un amigo muy amigo mío.
Pertenece a uno de los últimos capítulos, cuando ya veía la luz al final del túnel. Recuerda (mi amigo) haberse dicho: "No hay cojones de hacer una frase de diez líneas". "Que sean quince" se respondió. Al final la frase le quedó tal que así:
"Dicho esto, aquellos que no hubieran merecido el tan ansiado salvoconducto a la selectividad se tenían que conformar con unas palmaditas solidarias en la espalda y una recriminación benévola por no haber sabido corregir el rumbo de su destino con una miserable pata de cerdo o una rutinaria mamadita, mientras que a los tres o cuatro cretinos que no habían bajado del siete en todo el curso pero aún así se habían pasado la mañana jugando a estar al borde de un ataque de nervios se les hacía pagar su desvergüenza con mofas de toda clase, insultos de intensidad variada y ocasionales agresiones leves en la parte posterior del cuello, sobretodo si su apellido empezaba por una de las últimas letras del abecedario y a su salida del despacho les esperaban muchos de los que ya sabían que se las iban a tener tiesas con sus padres nada más llegar a casa y, lógicamente, necesitaban a alguien a quien hacérselo pagar."
¿No es una preciosidad?
PD: Si os gusta tanto como a mí, haced como yo. Escribíosla en el pene para así tenerla siempre a mano.
Un parto de
Enrique A. Torralba
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




































